Al principio solo es un análisis que ha salido mal, pero cuando ya son varios, tú mismo te das cuenta, de que algo no va bien.  Nunca sospechas algo así, hasta que no te lo dice el hematólogo. En mi caso, el médico me lo dijo con mucho tacto, comentando que se trataba de una enfermedad importante. 

En este momento, te pasan muchas cosas por la cabeza y lo único que entiendes es "leucemia ....". Enseguida relacionas la palabra leucemia con muerte. Aquí es cuando te desmoronas y ya no escuchas nada más. Entras en una especie de nebulosa, que se va disipando al cabo de muchos días.

Pero una vez, que el médico te aclara tus dudas sobre la enfermedad y te comenta su buen pronóstico, ya respiras profundo y sientes, que tendrás calidad de vida, con el tratamiento. Entonces comienzas a tomar la medicación diariamente.

En los primeros días, tienes que hacer frente a los efectos secundarios. Piensas de nuevo, que tu problema no se ha resuelto y tu estado de ánimo baja a cero. Después, en la primera revisión, empiezas a ver la buena respuesta hematológica, lo que te vuelve a animar muchísimo. Pero todavía te surgen muchas preguntas sin respuestas.

Entonces,  le pides al hematólogo que te oriente y te aconseje. Una de tus preguntas son: "Cómo paliar los efectos secundarios."(Con el tiempo los efectos secundarios van disminuyendo y gracias a los nuevos fármacos, estos efectos casi son nulos).

Tu entorno también tiene muchas preguntas y eres tu quien debe tomar el rol de hematólogo, transmitiendo que la enfermedad tiene cura y que gracias a la medicación tendrás calidad de vida.

Pero se produce una compensación de ánimo. Mientras que tu intentas afrontar la enfermedad con optimismo, la familia se siente desanimada y eres tú quien les tiene que motivar. Sin embargo, si no sabes enfrentarte a tu enfermedad, tu familia es tu mejor aliado en todas las facetas.

Después de tantos años pienso que ya estoy curado, pero la preocupación sobre tu estado de salud sigue en tu entorno, sobre todo cuando te preguntan y le miras a los ojos.

 

Una medida que creo que podría suavizar el primer impacto, sería hacer un protocolo sobre. como comunicar al nuevo paciente el reto al que se tiene que enfrentar en su nueva vida. Aquí también se debe tener en cuenta el entorno familiar, ya que influye mucho en el estado de ánimo del paciente. Porque no solo la medicación cura, sino también la fuerza psicológica positiva. De esta manera propongo, que primero se explique el lado positivo y después se le dé nombre.

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